Chile 20 años más allá…
Ya pronto podremos una vez más elegir. Pero esa vez el acto tendrá consecuencias que durarán 4 años. Cuando tomamos un objeto del supermercado sabemos lo que tiene y lo que es, incluso intuimos lo que significa para nosotros y los demás. Pero en esta elección tan relevante, ¿podremos disponer de cierta tranquilidad de elección?
La pregunta que me inquieta es, ¿qué tanto sabemos -pero en serio- de los candidatos por los cuales optaremos? ¿Qué valores tiene Piñera?, más allá del emprendimiento, del brutal afán de lograr para ser reconocido. Servir públicamente puede hacerse desde el anonimato; porqué este arresto al ser humano tras el candidato que produce la necesidad de ser reconocido -que siempre existe y a la cual nadie escapa. Cuál es el proyecto que existe tras la personalidad. ¿Qué trayecto cumple este proyectil? No lo se.
Tampoco conozco la opción concertacionista. Flores habla en su blog sobre las transformaciones de China y las pendientes de Chile. Leo lo de Flores desde los valores y el proyecto. En Chile falta proyecto, proyectil, trayectoria, sensación de continuidad de las fuerzas. Todo cae en un vacío deprimente, las cosas se entorpecen. La izquierda no funciona, la derecha hace tiempo que no tiene postura. ¿Dónde nos deja todo esto?
En la revista del Sábado se habla de los 20 años del plebiscito. Me sorprendo del análisis, sólo números, referencias a un Chile que muestra un supuesto dolor desde la prevalencia de lo económico por sobre cualquier otro elemento posible. No hay absolutamente nada sino economía, o modelo económico, o consecuencias sociales del modelo económico. Con razón la dupla Tironi/Méndez habla de depresión, la cual aparece precisamente en el acto que acometen los analistas, es decir el borrar todo elemento que no sea cifra, lo económico aplastando cualquier otro elemento. ¿Son nuestros hijos relevantes sólo en cuanto gasto a fin de mes? ¿Qué pasa con el ser humano, aquello que aporta a la vida y al amor, pero que sin embargo no aparece? ¡Nunca! Más bien el ser humano es enterrado en un acto funesto de muerte prematura. ¿Cómo no tener personas deprimidas…medio muertas, cuando la mirada esquiva lo humano y privilegia lo útil, lo relativo a la prágmata? Habitamos un mundo de objetos y no de sujetos. Objetos en una planilla excel, no sujetos en un texto, un discurso, una pintura, una obra, una evolución posible más allá de las fuerzas complejas de un entorno que nos determina y condiciona. Quedan pocos espacios de libertad, o al menos se bajan los grados de libertad posible. Incluso, a quienes optan por ella se le acusa de “raros”. Cuantos han optado por menos ingreso y más significado, siendo automáticamente tildados de personas extrañas porque no prefieren el beneficio económico por sobre el personal. La vida ES una TRANSACCION; no siempre a tu favor.
Pienso a Chile en otro con-texto o bajo otro pre-texto. Lo veo y vivo como más humano y cansado, buscando espacios de respiración y felicidad. Lo veo expectante….incapaz de innovar en serio, pero si de ser creativo. Quizá después de eso podamos ser innovadores e implementar ideas realmente relevantes y creadoras. Veo a Chile joven y con ganas de gritar y jugar. Pasarlo bien y despertar. Quizá sea hora de preguntarse Chile en otros espacios y dejar que los “adultos” vivan su depresión tranquilos y a los otros vivir la vida menos cargada de las culpas, pendientes y carencias de generaciones que no son la propia.
Cierto que los analistas hablan desde sus espacios de análisis (especialmente un servidor), pero quizá sea posible agregarle un poco de poesía a la cifra, al mundo, a la vida. Gracias por la herencia y también gracias por el espacio posible.